Del arte a la cirugía social
Por: Gerardo Aldana García
Vivimos sumergidos en la dictadura del ruido. La plaza pública y las pantallas digitales se han convertido en un torneo de estridencias donde el que más grita parece reclamar el derecho a poseer la verdad. Frente a ese bombardeo ensordecedor de consignas prestadas y propagandas diseñadas para aturdir, se hace urgente volver la mirada hacia el único espacio donde reside la libertad absoluta: la quietud de la conciencia humana.
Hace poco, al publicar mi libro de relatos breves, La métrica del silencio, insistía en la idea de que la ausencia de sonido no es un vacío estéril, sino una dimensión con peso, escala y medida propia. En la quietud no hay orfandad; hay maduración. Es precisamente en ese silencio íntimo donde el ser humano se encuentra consigo mismo, sopesa la realidad y calibra sus verdaderas convicciones. Hoy, ante la inminencia de acudir a las urnas, esa métrica privada cobra una........
