Semana Santa y espectáculo
01 de abril 2026 - 03:10
Yerran el tiro los que se empeñan en poner en la diana a las hermandades y cofradías por los excesos que invaden todo lo relacionado con la Semana Santa. Al contrario de lo que se critica, más quisieran otras asociaciones de la ciudad llegar después de tantos años, incluso siglos, con la salud, pujanza y capacidad de influencia de nuestras hermandades. Pásense, cualquier día del año, por sus casas de hermandad; pregunten por la cantidad de jóvenes que allí se reúnen; miren su intensa programación de cultos y actividades, realizados con tal nivel de seriedad y clasicismo que cualquier función principal de hermandad de barrio poco tiene que envidiar a la de la hermandad con más abolengo del centro. Por no hablar del cuidado y ampliación del patrimonio, cada año más renovado gracias a la aportación silenciosa de los cofrades.
La Semana Santa sufre un problema que realidad no es solamente suyo, ni provocada directamente por ella. El proceso de espectacularización de la sociedad actual, el predominio de la imagen sobre la palabra escrita, y la difusión masiva de contenidos a través de las redes sociales, no es en sí algo negativo, pero supone un cambio de paradigma. La atalaya sobre la que se muestra la Fiesta, con todo lo que la hace inconfundible (la luz, el olor, la música…) es mucho más alta, y mayor su capacidad de resonancia. Hace cuarenta años la vuelta de la hermandad del Beso de Judas por la Alfalfa era igualmente apoteósica, pero allí estábamos sobre todo nosotros. Antes íbamos también a los conciertos de bandas y teníamos nuestro set list particular, pero nunca hubiéramos imaginado que una marcha procesional pudiera convertirse en la sintonía promocional de la Junta de Andalucía.
Toda esta cultura del espectáculo, mal que le pese, ha llegado también a nuestras cofradías, y ha convertido a Sevilla, más que nunca, en el paradigma de la celebración de la pasión y muerte de Jesucristo. ¿Acaso no fue precisamente eso lo que motivó la celebración por todo lo alto de la procesión magna que remató el Congreso de Hermandades y Piedad Popular? En la nueva era de lo global, los retos a los que se enfrentan las cofradías no son precisamente fáciles. Si antes hubimos de imponernos a la escasez, ahora la cuestión es manejarse entre tanta sobreabundancia. Pero seamos optimistas. La historia siempre ha estado de nuestra parte.
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