Memoria robada
21 de septiembre 2026 - 03:09
Que la comida es memoria lo sabemos desde siempre, dicho con propiedad, desde la infancia. Lo sabemos por los ritos de las celebraciones, por las mesas de Navidad, por los banquetes de bodas, por los buenos restaurantes, por la estacionalidad de los alimentos, por la mesa diaria en la que se repiten guisos iguales pero distintos por matices inexplicables. Lo leemos en la eternidad involuntaria de la magdalena de Proust. Lo vemos en los bodegones de El Labrador o de Sánchez Cotán. Lo saboreamos con Vivaldi. Lo descubrimos por el olor embriagante que aún se escapa de alguna cocina. La comida está muy vinculada a las emociones o, más bien a la inversa, las emociones están muy........
