El PP de Marga Prohens ofrecerá la cabeza de Jaime Martínez a Vox
Opinión | Desde el siglo XX
El PP de Marga Prohens ofrecerá la cabeza de Jaime Martínez a Vox
La alcaldía de Palma es el trofeo que el partido de Santiago Abascal quiere poseer tras las elecciones de mayo de 2027
Marga Prohens y Jaime Martínez. / PP
El resultado de las elecciones municipales en Palma, a celebrar junto con las autonómicas al Parlamento balear, se atisba cerrado, con tres partidos, PP, PSOE y Vox, obteniendo casi el mismo botín de concejales, uno arriba o abajo. De lo que no hay duda es de que la suma de las derechas alcanzará sobrada mayoría absoluta, la de los 15 concejales sobre 29. Eso lo saben en las direcciones de PP y Vox, también en el PSOE, que dan por descontado que les quedan otros cuatro años más de oposición a partir de 2027, con lo que serán ocho sin ocupar el despacho oficial, y ya se verá cuándo retornan a él. Lo mollar del asunto se halla en la inevitable negociación que PP y Vox tendrán que abrir para establecer la prelación en las instituciones regionales, lo que se traduce en acordar quiénes ostentarán las presidencias del Gobierno balear, Consell de Mallorca y el despacho principal de Cort. Se puede anticipar, con escaso riesgo de yerro, que la extrema derecha, que se siente fuerte en Mallorca, todavía más en Palma, tiene decidido que el reparto de cargos ineluctablemente pase por hacerse con la alcaldía; es el trálaga que el PP de Marga Prohens tendrá que asumir, porque estará sobre la mesa su permanencia en el Consulado del Mar del Paseo de Sagrera, sede de la presidencia de la Comunidad Autónoma, edificio que, en su día, albergó al partido único de la dictadura franquista, el llamado Movimiento Nacional. En Vox no se disimula la admiración que suscita.
Tenemos, pues, al actual alcalde del PP, Jaime Martínez, en la picota, como probablemente lo estarán otros alcaldes populares en España; la estrategia de la extrema derecha se dibuja con nitidez: presidencias de comunidades autónomas para el PP a cambio de alcaldías de ciudades importantes, desde las que lucir la agenda política de la extrema derecha. Pregunta ociosa: ¿está dispuesta Marga Prohens a ofrecer a Vox la cabeza de Jaime Martínez? Por supuesto; lo hará con desdén hacia el alcalde, a quien en la dirección regional del PP se le mira esquinado: no se le ve incondicional de la presidenta ni de su círculo de allegados, entre los que se halla, el dato no es menor, el primer teniente de alcalde de Martínez, Javier Bonet, marido de Prohens, ahí es nada el convoluto. El sacrificio del actual alcalde, llegado el caso, no será casus belli en el PP mallorquín, siempre y cuando desde Madrid, que es quien decide, no se opte por la defensa a capa y espada de Martínez, que si Vox se empecina, y se da por seguro que lo hará, no habrá forma de apearlo de la opción de hacerse con la alcaldía. No se conformará con que se le ceda la presidencia del Consell de Mallorca, lugar desde el que es complicado destacar y las competencias están tan tasadas que no permiten hacer la política que Vox pretende desarrollar.
Sinteticemos: la cabeza de Jaime Martínez es la baza negociadora del PP de Prohens. El alcalde lo sabe y, claro, está en condiciones de obrar en consecuencia.
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Acotación personal.- Mediodía del lunes. Acera de la calle 31 de diciembre, a escasos metros del hospital de Cruz Roja. La marquesina de una cafetería, a escasa altura, propicia soberano golpetazo en la cabeza del despistado peatón, que sangra por la brecha que se le abre. La cercanía del centro sanitario hace que acuda a él para ser atendido. En recepción se le indica que debe disponer de seguro médico. Estupefacto, el accidentado le espeta a la recepcionista: «no ve cómo llego». Se le atiende debidamente cuando la recepcionista se cerciora de que posee seguro médico sacándole de la cartera la tarjeta. Las caras de los sanitarios máscaras inexpresivas. Parece que los presuntos protocolos de admisión son de estricto cumplimiento. No hubo en ningún momento malos modos, educación ante todo, sino la imperativa condición de poseer el seguro médico correspondiente. Casi nos hemos equiparado a lo que sucede en los Estados Unidos, donde puedes perecer de un infarto en la puerta de una clínica de no poseer un seguro. El accidentado, servidor de ustedes.
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