Jueces famosos
21 de abril 2026 - 03:05
Buena le ha caído al ministro Félix Bolaño, por haberse atrevido decir que la instrucción que está llevando a cabo el ilustre juez Peinado, en el caso de la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, “ha avergonzado a muchos ciudadanos, jueces y magistrados”. Poco han tardado la Asociación Profesional de la Magistratura y la Asociación Judicial Francisco de Vitoria en acusar al ministro de poner en riesgo la independencia judicial. El Partido Popular y Vox, en amor y compaña, han pedido su dimisión. Con respecto la dimisión del ministro exigida por la derecha unida, es una reclama que suele ser habitual ante cualquier posicionamiento de un miembro del gobierno de Pedro Sánchez, y no hay que darle mayor importancia. Pero lo que no me parece correcto es que asociaciones de jueces consideren que no se pueda criticar la resolución de un magistrado, porque se atenta contra la independencia judicial. Con ese planteamiento de defensa ante cualquier censura a una intervención judicial, se están autoasignado un poder y una ortodoxia que no tiene límites. Como si desde el momento que una persona adquiere la condición de juez o jueza sus actuaciones fuesen infalibles. Si se me permite opinar, no tengo la menor duda de que hay jueces anónimos que ejercen su profesión con absoluta corrección, pero hay otros que se colocan la toga para fines que no corresponden a la función del cargo. Ya vimos a magistrados, uniformados con las togas, pronunciándose contra la ley de amnistía, antes de su aprobación en el Congreso de los Diputados. ¿Se podría considerar semejante proceder del poder judicial, como un ataque a la independencia del poder legislativo? Si antes me he referido al buen trabajo de jueces anónimos, también los hay quienes adquieren fama precisamente por un comportamiento sospechoso. El más cercano ha sido el ilustrísimo José María Sánchez, magistrado de profesión y parlamentario de VOX, que asaltó el estrado del Congreso de los Diputados con el poderío que le corresponde a su señoría. Y con respecto al Juez Peinado, al que le sobran argumentos para aplicar como agravante la semejanza de Pedro Sáchez con el rey Fernando VII, si se me permite, hago uso del derecho a expresarme con libertad, y comparto las palabras del ministro Félix Bolaños. ¿Puedo?
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