¡NO VOTES VICIADO!, columna de María Isabel León
En los últimos días he escuchado una y otra vez: “No voy a votar”, “voy a viciar mi voto”, “los dos candidatos son igual de malos”. Y cada vez que lo escucho me queda la misma pregunta: y después, ¿qué? Entiendo perfectamente la frustración. Entiendo la decepción que muchos sienten frente a nuestra clase política. Después de años de corrupción, promesas incumplidas e instituciones debilitadas, es natural que muchos ciudadanos sientan que ningún candidato los representa. Pero una democracia no nos exige votar cuando estamos contentos. Nos exige decidir precisamente cuando las opciones son difíciles. Porque hoy, no........
