El precio de la desconfianza
Y hay otros (como estos) en los que se comporta como grupo de WhatsApp después de una bronca: nadie sabe bien qué pasó, pero todos reaccionan exageradamente.
Esta semana fue de esas.
Wall Street cayó y fuerte, el dólar perdió brillo, los bonos exigieron más rendimiento… y el oro hizo lo que mejor sabe hacer cuando el mundo duda: romper récords.
No fue un accidente.
Fue desconfianza. Pura y dura.
Credibilidad.
Durante años, el mercado global operó bajo una premisa casi inamovible: Estados Unidos es el ancla.
Podrá equivocarse, pero siempre corrige.
Podrá tensar, pero siempre estabiliza.
Hoy, esa fe está… dudosa.
El contexto volvió a cambiar: amenazas de nuevos aranceles, fricciones con Europa, declaraciones ambiguas sobre territorios estratégicos y una política exterior que el mercado ya no logra “modelar” en........
