menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Blanquette de veau à l’ancienne

52 0
06.03.2026

-EL SIGNIFICADO DE TODO. Roland Barthes era un postestructuralista que evolucionó hacia la semiótica, la búsqueda de significado de todo aquello que se ignora que lo tiene. En todo este trance descubrió que los autores no existen. Es decir, que no son los dueños del sentido de sus obras. Lo que abre la puerta a que el lector interprete cualquier fenómeno, tenga o no autor. Hacia el final de la vida de Barthes –le atropellaron en 1980; como dice el anuncio, cada momento de tu vida te pide un coche– escribe libros absolutamente subjetivos, libres, solo sometidos al criterio y al prestigio personal. Configuran, de algún modo, sinfonías del sentido y del significado de las cosas, que presagian los próximos estudios culturales que ya funcionaban en UK y que empezaban a comerse el mundo en EEUU. En Roland Barthes par Roland Barthes –1975–, una casi biografía, da significado a su propia biografía. En el fantástico Fragments d’un discours amoureux –1977–, habla del significado del amor, es decir, de su lenguaje. Se trata de un lenguaje propio y autónomo. De hecho, para él, “el amor es el único lenguaje que no comunica hechos”. Guau. Por lo que, ahora que lo pienso, transitar por el amor hacia los hijos –o las mascotas– y la vivienda –los hechos–, es el fin, si no del amor, sí de su lenguaje. En un libro muy anterior –rayos, he empezado a escribir todo esto para hablar de ese libro; y miren–, Mythologies –1957–, habla del significado de objetos y situaciones de la cultura de masas francesa. Entre todos ellos hay artículos gastronómicos. Sobre cosas que se comen –Le vin et le lait, y el sensacional Le bifteck et les frites, sobre el significado de ese trozo de carne rojo y sangrante, absolutamente francés–, y sobre codas que se leen, como Gourmet, una revista francesa de gran difusión en los años 50. En ese capítulo Barthes habla de la ideología de la gastronomía, el orden social que quiere edificar –sumamente vertical–. Habla de la transformación del consumo en identidad, y de la transformación de la cocina francesa –de las culturas nacionales en general, diría– en lo que él llama mito: una construcción histórica que se presenta como hecho, como naturaleza. De hecho, lo que Barthes considera el significado de lo gastronómico es lo que aquí el menda pretende, humildemente y fieramente, destruir, periódicamente, a partir de estos articuletes. Hola. Bienvenidos a Como los griegos, una sección contra el significado de lo gastronómico, en la que la cocina no es un atributo, sino algo que acompaña a algo más importante: la biografía de personas sin atributos, su significado. Hoy, de hecho, hablaremos de un plato francés importantísimo. Una gran experiencia amplia y dotada de un gran significado. Que, y esto es patético, ignoro. De hecho, intentaré establecer el significado de ese plato a lo largo de este articulete y de la mano de Barthes. Deséenme suerte. El plato, no obstante, debe de tener un sentido fabuloso, pues es –lo era, al menos, en mi infancia rotunda y en mi juventud salvaje– el gran plato francés de los domingos, ese día en el que nadie lucha por crear significados, aplastados todos por el peso del domingo. Se trata de la blanquette de veau à l’ancienne / la blanquette de ternera a la antigua. Un plato de un cromatismo espectacular. Blanco, el color de los recuerdos de la infancia, ese fantasma envuelto en una sábana. Cierren los ojos, recuerden la infancia. ¿Lo ven?

En su origen era pura cocina de aprovechamiento, una manera cachonda de reutilizar una sobra de carne

En su origen era pura cocina de aprovechamiento, una manera cachonda de reutilizar una sobra de carne

-LO BLANCO Y LO NUCLEAR. La Blanquette –a partir de ahora, la B– es un plato que comí en el pasado blanco y........

© CTXT