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Letra veguera | El fascismo cultural

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12.08.2026

Letra veguera | El fascismo cultural

Por Federico Ruiz Tirado

12/08/2026.- Cuando el tentáculo fascista atrapa la conciencia humana, estamos quizá ante una de las formas más peligrosas de dominación y enajenación, porque no necesita cadenas, ni armas, ni fusilamientos para someter a los débiles y oprimidos. Basta con adueñarse de su imaginación y vigilar estrechamente la cotidianidad de las personas a ver si renuncian a su identidad, desprecian sus raíces y terminan defendiendo con fervor a quienes las explotan. Incluso lo hacen sus propias familias, si esta las considera la famosa oveja negra de la estirpe.

El fascismo cultural es una maquinaria que devora la dignidad y niega los derechos individuales. Al romper el vínculo con la ancestralidad, la memoria y la cultura propia, esta demoníaca serpiente convierte la sumisión en una aparente virtud y hace que los pueblos olviden quiénes son, facilitando así la perpetuación de cualquier forma de opresión.

Imponer la obediencia

Existe una forma de dominación que surge desde las penumbras de la subjetividad, como si un lobo disfrazado de cordero nos asomara sus intenciones salvajes detrás de la puerta. No viste de caqui ni marcha a paso de parada; no requiere tanques ni alambres de espino para imponer la obediencia. El fascismo cultural actúa desde el tuétano del tejido simbólico, colonizando la imaginación, desarticulando los imaginarios colectivos y reprogramando las identidades hasta lograr que el oprimido perciba su subordinación no como una injusticia, sino como el orden natural de las cosas.

Se instala en el paladar

Al desbaratar el vínculo con la memoria histórica —volverla metafísica, etérea—, la ancestralidad y el arraigo territorial se tornan híbridos y esta operación transforma el sometimiento en una aparente virtud republicana o económica.

El individuo, desposeído de su razón identitaria, termina defendiendo con fervor los dogmas e intereses de quienes provocan su propia marginación. La víctima quiere parecerse a ellos, usar sus vestimentas, ingerir sus cocteles, hablar con onomatopeyas sus idiomas, leer sus libros de autoayuda, comer y hacer dietas al estilo de la gastronomía que bien pudiera desprenderse de la pasión de Mussolini por........

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