Psicosoma | Siempre el amor
Psicosoma | Siempre el amor
Él es más yo misma de lo que yo soy.
El amor no mira con los ojos, sino con el alma.
El Eros pone en marcha un voluntario desreconocimiento de sí mismo, un voluntario vaciamiento de sí mismo. Una especial debilidad se apodera del sujeto del amor, acompañada, a la vez, por un sentimiento de fortaleza que de todos modos no es la realización propia del uno, sino el don del otro.
El mundo está sediento de amor: aplácalo.
18/08/2026.- Las lecturas juveniles abordadas en etapas posteriores nos muestran aspectos que antes no habíamos notado. Es casi como cuando descubrimos en el primer amor ese encanto dormido que algunas veces despierta. Casi siempre "llueven" nuevos amores, quizás bajo su impronta, o leemos otras claves. Nada es cristalino en el amor y hay que tener coraje para amar, asumir el riesgo, atreverse a ser mutante en las diferentes etapas de la vida. Yo no sé quién dijo que el amor es siempre el mismo ("oh, ¿qué será?"). Yo más bien creo que se renace de tantas muertes...
Antes de los quince años, leí el libro Cumbres borrascosas y no me atrapó. Era la época de leer Mujercitas, pero yo amaba más a Chico Carlo, Doña Bárbara y similares. Algunas veces siento "maripositas en el estómago" y me encanta estar viva, estar "feliz cual perdiz". Y, ¿saben?, el amor es el mejor antídoto contra la depresión y el narcisismo.
Al ver la película Cumbres borrascosas, con las heridas y cicatrices del amor al borde otoñal, con todas las estaciones en un solo día, siento una ternura inefable al comprender que es imposible la unión con ese otro —alteridad que siempre será irreductible— para que continúe el misterio, el velo erótico. Todavía me sacuden las imágenes y me arrancan lágrimas. Pasé un fin de semana en medio de suspiros. Volví a verla para escribir este artículo y me costó soportar los ojos amantes del actor Jacob Elordi, de un mirar apasionado y profundo, que me llevaron de vuelta al primer contacto con otro ser, ese estar enamorada y ser vulnerable como lo era a los trece años. Sentí otra vez aquel amor colegial, con ese ascensor en el estómago, los vértigos y las huidas; el sufrimiento y la agonía insoportable de crecer casi juntos en la misma cuadra. El chico era mi sol en los inviernos de Lima, mi poncho, mi emoliente. Era un lindo u esbelto joven.
La decimocuarta adaptación del clásico literario Cumbres borrascosas (1847) de Emily Brontë, dirigida en esta ocasión por Emerald Fennell y estrenada en febrero de 2026, causa todavía polarización en el público, a casi dos siglos e publicada esta novela de amor pasional,........
