De Dubai a Móstoles
El fin de semana pasado una concejala del Partido Popular en un pueblo valenciano se acercó a Aragón para insultar a Pedro Sánchez en un mitin. Esta concejala sigue en su puesto respaldada por la cúpula del PP. Es fácil imaginarse qué dirían Feijóo y sus secuaces si una concejal del PSOE lo llamara hijo de puta en un mitin suyo en cualquier rincón de España.
El PSOE ha pedido la dimisión o cese de esta animalita maleducada que luego no se disculpó ante Sánchez y los socialistas sino solo ante su propio partido (para que no la echaran) con la excusa baladí de que todo fue espontáneo, que cogió su coche para hacerse tantos kilómetros y cruzar de comunidad autónoma para ir a la peluquería porque en su pueblo no abría los domingos y que ya que estaba allí de paso se acercó al acto del presidente de España para insultarle de manera muy soez y grosera. Lo habitual y ordinario (en su doble acepción) que le pasa a cualquier concejal de pueblo cada fin de semana.
No creo que haya ningún tonto que se crea su versión. Lógicamente el PP no tiene fuerza moral para solicitar a esta histérica edil pueblerina que deje el cargo porque entonces antes tendría que pedirle a Ayuso que haga lo mismo por llamar hijo de puta al presidente de España en el Congreso de los Diputados ante el asombro de Ángel Víctor Torres, que estaba en la bancada de atrás. Pedro Sánchez no solo ha demostrado con creces que es un resiliente sino también un político harto audaz al que nadie daba un duro por él, incluso en su propio partido, que ya lo defenestró una vez y luego renació como un ave fénix.
La ilusa e ingenua oposición, que tiene menos vista que un galeno malo como carne pescuezo, no le daba de vida política más de un mes y está a un paso........
