La trampa de reducir la reconstrucción sólo a casas nuevas
El problema es que estos procesos no caben en los tiempos políticos. Una reconstrucción profunda toma una década o más, mientras los gobiernos duran cuatro años.
Cada vez que un gran desastre golpea a Chile, el debate público se centra en una cifra: cuántas viviendas se han reconstruido. Es comprensible. El hogar es la pérdida más visible, la más dolorosa y la que políticamente entrega resultados rápidos. Pero también es una trampa. Porque cuando la reconstrucción se reduce a casas nuevas, lo que hacemos en realidad es administrar la próxima catástrofe.
Reconstruir no es volver a dejar todo como estaba. Es cerrar un ciclo de desastre y abrir uno de aprendizaje. Es preguntarse por qué ese........
