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No se trata sólo de un colapso regional, sino global

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11.03.2026

En Irán, el nombramiento de Mojtaba Jamenei, hijo del mártir Alí, como nuevo Líder Supremo ha recibido un apoyo popular que no parece coincidir con las descripciones ofrecidas hasta ahora por los medios occidentales. Si bien siguen ofreciendo una cobertura –por decirlo eufemísticamente- insuficiente del conflicto en curso en la región, han logrado afirmar que «las acciones de Trump solo han reemplazado a una versión más vieja de Jamenei por una más joven» (CNN). Sin embargo, afirmar que este fue el "único efecto" sigue pareciendo mentira: ¿qué hay del daño humanitario (por ejemplo, las 168 niñas muertas en Minab, un auténtico crimen de guerra perpetrado según un guion ya visto en Gaza: primero se ataca el objetivo, luego, 40 minutos después, cuando las labores de rescate están en pleno desarrollo, se vuelve a atacar, aumentando el número de víctimas; y luego, además, se niega toda responsabilidad, atribuyéndola a la parte atacada, como si hubiera querido llevar a cabo una operación de "falsa bandera": otra especialidad, también esta, del "método" israelí-estadounidense), o incluso del daño económico o político? No será fácil negociar con Mojtaba Jamenei, sobre todo ahora que Estados Unidos intenta retirarse del conflicto con otro acuerdo secreto que les salvará parcialmente la cara: el ataque del 28 de febrero no solo mató a su padre, sino también a su madre, su esposa, su hijo, su hermana, su cuñado y sus hijos, así como al padre de otro cuñado. Todos fueron mártires. La situación no fue diferente en su país: 1.205 civiles murieron, incluidos 195 menores, las lluvias tóxicas afectaron a 10 millones de personas (bombardeos de refinerías de petróleo de Teherán con la consiguiente nube tóxica), además de la destrucción de 8.000 viviendas, 265 escuelas, 36 centros de salud, 15 bibliotecas, así como 350 mezquitas y 8 sitios históricos y culturales (4 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO).

Esta es también la razón por la que los intentos de Estados Unidos de obtener un acuerdo favorable con Irán (¿una victoria beneficiosa para todos?) siguen siendo infructuosos. Es más, Teherán ya había advertido desde el inicio de la agresión que ya no estaba dispuesto a aceptar compromisos. Para Irán, la guerra continuará hasta el final. Es decir, hasta que se elimine la presencia neocolonial y neocolonialista de Estados Unidos y Occidente en Oriente Medio. Frantz Fanon, en su magnífica obra "Los condenados de la tierra", argumentó que la violencia es el principal instrumento del opresor colonial, del colonialismo. El camino hacia la liberación del yugo colonial pasa por aceptar la confrontación con la violencia del opresor, desafiarla y derrotarla. Lo que presenciamos hoy en Oriente Medio es una lucha anticolonial desesperada y en constante aumento, con efectos de gran alcance que se extienden mucho más allá de la propia región: el desmantelamiento de las bases militares estadounidenses en el Golfo, sumado a la demostración de su inutilidad para los países que las albergaban (estaban defendiendo a Israel, no a sí mismos), está llevando a estos últimos, por ejemplo, a permanecer, como mínimo, fríos e imprecisos respecto a las perspectivas de su futura reconstrucción. Mientras tanto, ya hablan de retirar o revisar, como informan Reuters y el Financial Times, muchos de sus fondos y acuerdos financieros en Estados Unidos. Todo esto mientras Israel, lidiando con un Hezbolá que no ha sido en absoluto liquidado como se ha descrito anteriormente, ve a sus fuerzas armadas tambalearse de un fracaso operativo a otro, cada vez más aisladas en una región donde ya no son capaces de ejercer su antiguo dominio. Estos son solo algunos de los muchos ejemplos de un poderoso impulso anticolonial que está conduciendo rápidamente a la estrepitosa implosión de un viejo orden internacional, el unipolar liderado por Estados Unidos, que hasta ahora había contado con un fuerte apoyo y que había basado su poder precisamente en Oriente Medio. No se trata solo de un colapso regional, sino global.

https://www.ariannaeditrice.it/articoli/non-e-un-crollo-soltanto-regionale-ma-globale

Traducción: Carlos X. Blanco.


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