No seremos el estado 51, somos +58 y Estados Unidos será nuestro estado número 25
El título de la edición de esta columna se lo tomamos de nuestro camarada Alejandro Serrano, "El Trova" que luego de la hazaña de nuestros muchachos de ayer, realizó un video que nos estamos encargando que se convierta en viral, expresando una verdad que es el sentir de millones de hombres y mujeres que habitamos en esta tierra de gracia.
El partido de ayer no era o no se trataba de una mera final del Clásico Mundial de Beisbol, o mero marketing. Y no solo el fútbol sino en el contexto en el que este partido se iba a dar, habían muchos elementos fuera del ámbito deportivo que iban a relucir y a salir a la palestra.
Vaya que había que ver lo que en la víspera de este gran juego se produjo. Cuando nada más y nada menos que el pedófilo naranja que desgobierna Estados Unidos y que se ha convertido en una de las principales amenazas para la humanidad, señaló al enterarse de que jugaría contra nuestro país en la final de este Clásico, no desaprovechó la ocasión para ubicar la batalla dentro del terreno de la propaganda, de lo simbólico. Cuando nuestra selección derrotó a Italia en la semifinales, a través de su cuenta Truth Social, en principio elogió el desempeño de nuestra novena: «¡Vaya! Venezuela derrotó a Italia esta noche, 4-2, en la semifinal del Clásico Mundial (¡Béisbol!). Se ven realmente geniales», expresó Trump al inicio de su mensaje.
Pero luego, y en esto el tipo es todo un experto, destilaría su veneno, cuando señala: "«cosas buenas le están pasando a Venezuela últimamente» y se preguntó de qué se trata la «magia» que rodea al país en el contexto actual.
Para luego rematar esa inoculación de su perverso mensaje, con lo siguiente, cuando se refiere al status político de nuestro país: «¿ALGUIEN SE UNE A LA ESTATIDAD, NÚMERO 51?», escribió el presidente, haciendo clara referencia a la idea de Venezuela como el estado número 51 de Estados Unidos.
Es decir, que su declaración se produjo en medio de una etapa de estrecha cercanía diplomática y económica entre su administración y la gestión de Delcy Rodríguez.
Por ello, es que el partido de ayer no era un simple juego de pelota como le decimos en Venezuela coloquialmente al beisbol. Este choque de titanes se produjo en medio de una enorme carga simbólica y política sin precedentes en este tipo de torneos.
Si bien uno de los deportes más geopolíticos como hemos señalado en intervenciones públicas es el futbol (sino pregúntense y miren cuando en los Mundiales de futbol se enfrentan Estados Unidos e Irán, por ejemplo) el partido de ayer de la final del Clásico Mundial de Beisbol no escapaba a este tipo de consideraciones..
Este partido, más allá de la rivalidad deportiva, representaba una manera de sacarnos "el clavo", el dolor, la arrechera que nos ocasionó la incursión armada estadounidense a........
