La Política Venezolana bajo la Lente Sistémica
Tras la lectura del reciente artículo de Jesús Puerta publicado en Aporrea (https://www.aporrea.org/actualidad/a350473.html) resulta imperativo detenerse en las agudas reflexiones que plantea sobre la realidad nacional. Comparto parte del núcleo de su tesis y, con el ánimo de enriquecer el debate me permito puntualizar una serie de elementos. A través de la lente de la Teoría General de los Sistemas (TGS) y el análisis histórico, busco aportar matices sobre el tutelaje externo y la metamorfosis del poder que hoy presenciamos.
Para comprender la profundidad de la crisis de soberanía que describe Puerta, es necesario desmenuzar cómo la política venezolana ha mutado de ser un ejercicio de autodeterminación a una coreografía de intereses externos. Esta dinámica no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una estructura de dependencia que se ha venido gestando. A continuación, presento cinco puntos clave que profundizan en esta realidad:
1.- La Soberanía en Juego.
Hoy, la política en Venezuela ha dejado de ser un ejercicio de autonomía nacional para convertirse en un tablero donde se ejecutan decisiones tomadas por otros. En lugar de buscar el respaldo de los ciudadanos, la mayoría de los
líderes políticos compiten por ser el "aliado preferido" de los Estados Unidos.
Esta situación nos recuerda un episodio clave de nuestra historia: cuando los líderes de AD, COPEI y URD se reunieron en Nueva York bajo la supervisión de Washington para acordar lo que luego conoceríamos como el Pacto de Punto Fijo. Aquel acuerdo, aunque dio cierta estabilidad, nació bajo una tutela extranjera que hoy parece repetirse.
Sin embargo, en medio de este panorama, existen sectores nacionalistas y democráticos que rechazan este papel de subordinación. Son fuerzas que resisten y trabajan por recuperar la soberanía real, aunque operan "desde las sombras" y todavía no son visibles en la escena pública. Como bien señala el analista Puerta, es lamentable que la política venezolana se haya degradado a una simple pelea por ver quién logra captar más la atención y el favor del Norte.
2.- Adaptación Sistémica y Supervivencia.
La gestión actual no se percibe como un proceso de cambio voluntario, sino como una adaptación funcional. Desde la TGS, un sistema no es estático; es una entidad que busca sobrevivir y mantener su integridad frente a un entorno cambiante para evitar la entropía.
El gobierno venezolano funciona como un sistema complejo en proceso de adaptación. En política, la adaptación no siempre significa progreso democrático; significa sobrevivencia. El gobierno se ajusta al tutelaje para permanecer, aplicando el "sin querer, queriendo".
Algunos sectores opositores también sufren una transformación bajo este mismo tutelaje, buscando su lugar en el nuevo entorno. Con el tiempo, esto decantará en la aparición de nuevos líderes y roles adaptados a esta realidad.
3.- Del Control Rígido al Pragmatismo Autoritario.
Se observa un cambio acelerado en la forma de gobernar. El modelo de control rígido y centralizado está dando paso a uno mucho más flexible. Utilizando tanto las leyes actuales como nuevas normas, el gobierno ha abierto la puerta a nuevos actores económicos.
Este proceso no es una democratización, sino una "morfogénesis" (un cambio de forma). El gobierno está mutando de un autoritarismo socialista tradicional hacia un pragmatismo autoritario. El objetivo de esta transformación es uno solo: adaptarse para que el grupo en el poder pueda permanecer allí de manera indefinida.
4.- El Desafío de la Independencia.
Bajo la visión de Puerta, nos encontramos en una dictadura bajo tutela o en un neocolonialismo moderno. El desafío de rescatar la democracia es inseparable de la tarea de recuperar la independencia nacional; la tragedia es que nuestra clase política ha entregado las llaves del país a cambio de protección externa.
Hoy, recuperar la soberanía es tan urgente como recuperar el voto, pero es casi imposible cuando los políticos prefieren ser tutelados obedientes antes que líderes independientes.
5.- Hacia una Reconfiguración del Sistema.
En definitiva, la política venezolana atraviesa una fase donde se ha preferido la adaptación funcional antes que la transformación soberana. Tanto el gobierno como la oposición operan en un estado de homeostasis defensiva. Cambian sus discursos para que la estructura de poder tutelada permanezca intacta.
Recuperar la independencia requiere que los sectores nacionalistas logren articular una propuesta que no dependa del reconocimiento externo, sino de la legitimidad interna. Mientras la política siga siendo dependiente de alguna potencia extranjera, seguiremos atrapados en un sistema que sobrevive, pero que no progresa. La soberanía no se negocia ni se adapta; se rescata con autonomía.
Por José Ramón Ortiz A.
Consultor Clínico Sistémico.
joseramonortizazocar@gmail.com
