El diálogo de la sombra sobre las ruinas de la república
Mientras en los amplios y refrigerados salones del Gran Hotel Meliá se descorchan acuerdos y se reparten cuotas de poder, en la calle el tiempo transcurre con la pesadez de la incertidumbre por un mañana incierto. En Venezuela se ha instalado la extraña ilusión de una política que pretende resolver el destino de una nación entera de espaldas a quienes la sostienen con sus manos callosas. La llamada Mesa de Diálogo y Negociación camina a un ritmo y el país real, cansado, fracturado y desesperanzado, marcha a otro paso muy distinto.
Asistimos al espectáculo de dos cúpulas decadentes y agotadas que han convertido la crisis en una cómoda trinchera. Por un lado, un sector que desespera por perpetuarse en el ejercicio del mando; por el otro, una dirigencia que suspira por asaltar los pasillos del poder. Ambos, paradójicamente, operan bajo el mismo guion y la tutela de Washington, obedeciendo a intereses geopolíticos que poco o nada entienden del plato vacío,........
