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Bajo la bota

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31.03.2026

Los hechos que están aconteciendo actualmente en Venezuela son sólo nuevos elementos de una campaña que lleva décadas cumpliéndose al pie de la letra.

Se ha ejecutado un plan minuciosamente concebido y escrupulosamente cumplido, que comenzó cuando Chávez aún vivía. Los principales ejecutores de esos planes imperiales dentro del país, se conocieron como "los pumalaca", gente roja por fuera, pero con un contenido corrupto que recordaba los peores tiempos adecos. Es posible que muchos de ellos no supieran que estaban siendo utilizados, pero eso no les importó. Los "escuálidos" sólo fueron un accesorio desechable, como han demostrado los hechos. Es una moneda blanca, que tiene un lado marcado con un círculo rojo, los pumalaca, y por el otro tiene a los más disociados, comandados por la ya conocida descendiente de las antiguas familias oligárquicas de Venezuela, cuyo nombre no quiero mencionar. Ambos fueron fundamentales para que lleguemos a esto.

Culpar sólo a los chavistas sin Chávez, sería observar apenas la superficie de un proceso prolongado y profundo, que ha propiciado las condiciones actuales, en que un imperio ha venido, disparado, capturado un gobernante y tomado el mando sobre los cuantiosos recursos que tiene este país.

Venezuela era un país pujante, próspero, con un pueblo despierto y dispuesto a todo para mantener esa prosperidad. Se crecía el pueblo chavista, mientras los que querían volver al pasado fueron llamados "escuálidos" debido a la mínima participación en las acciones de calle, que eran ampliamente publicitadas en todo el mundo.

Había un pueblo en la calle, que quería construir una cosa nueva, donde todos pudieran tener acceso a los beneficios de los recursos naturales que se seguían vendiendo al extranjero.

Una invasión extranjera en ese momento habría traído consecuencias impredecibles para el imperio, que quería tener control irrestricto sobre la totalidad de los recursos naturales que tiene el país.

Muchas cosas ocurrieron para que esa situación se revirtiera, y deviniera en la triste situación actual, en la cual lo único que podían hacer los gobernantes, era rendirse para evitar una masacre.

La realidad actual, que parecería surrealista hace veinte años, tiene

unas causas y tuvo unos procedimientos. Existen culpables internos y externos; existe una condición que se arraigó y lo dominó todo, para cambiar la situación de esa manera.

En vez de llorar, acusar, enojarse, o escurrir el bulto, será útil dirigir la discusión pública hacia una pregunta obvia:

¿Cómo fue que llegamos a esto?

De la comprension plena de las respuestas, depende que el país pueda dejar de ser un Mordor ocupado, en el cual los servicios de inteligencia y sus intrigas sustituyeron a la ocupación armada directa.

Estamos bajo una bota hecha de inteligencia e intrigas, movimientos hechos por debajo de la mesa, mientras los que debieron evitar eso, se encontraban entusiasmados, comiéndose la carnada que se les puso enfrente. Corrompiéndose.

Sólo después de un minucioso estudio, sabremos qué hacer al respecto. Nadie va a venir a salvarnos. Estamos solos en esto, como lo estábamos hace 200 años, cuando echamos a los españoles.


© Aporrea