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Fabricas, barrios, derechos

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30.03.2026

La historia de los derechos laborales en España no puede contarse como una concesión amable del poder. Más bien al contrario: fue la sociedad vigilada, castigada y empujada a los márgenes la que terminó aprovechando esos mismos márgenes para conquistar espacios de poder. 

Entre 1976 y 1980 se aprobaron la Ley de Relaciones Laborales y el Estatuto de los Trabajadores, este último bajo el mandato de la Constitución de 1978. Con ello quedaron consagrados la libertad sindical, el derecho de huelga y la negociación colectiva, además de sentarse las bases de la no discriminación en el acceso al empleo y en la retribución. No era, sin embargo, una novedad absoluta. Ya en el primer bienio republicano se habían formulado principios semejantes al amparo de la Constitución de 1931. Pero entre la proclamación jurídica y la realidad social se abría entonces, como tantas veces, un abismo. La igualdad legal chocaba con una estructura cultural profundamente desigual.

De la vigilancia a la conquista de derechosSi se examinan con detalle los procesos de conquista de los derechos sociales, aparece una constante: la clase trabajadora...

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