¿Qué será de la OTAN?
El Tratado de Washington, piedra angular de la Alianza Atlántica, parece a punto de irse a pique. A los vientos duros que nos llegan del este desde hace cuatro años, provocados por la ambición de poder del criminal dictador que se sienta en el trono del Kremlin, se unen estos días las furiosas olas que vienen del golfo Pérsico. Olas provocadas por la misma mano inexperta y arrogante que, en lugar de conducir la nave a través de la tormenta, parece empeñada en estrellarla contra los arrecifes. No cabe valorar de otra manera las reiteradas advertencias del presidente Trump y el secretario de Estado Rubio para tratar de forzar a la OTAN a que se implique en una guerra sobre la que ni siquiera se consultó a ninguno de los aliados.
Si el presente nos parece amenazador, lo que viene por detrás tampoco invita al optimismo. Unas pocas singladuras más allá de Irán se encuentra el desafío de China. Un desafío global que, a pesar de las fanfarronadas que a menudo escuchamos al otro lado del Atlántico, es demasiado serio para abordarlo cada uno por separado.........
