El valor de la sociedad civil
El valor de la sociedad civil
Sin duda que el ciudadano de a pie, es decir, común y corriente siente que en la mayoría de las grandes polémicas que envuelven el mundo de las decisiones, del poder, de las autoridades tiene escasas opciones para participar e influir en ellas. En la mayoría de los casos se auto concibe como un simple observador que puede comentar las situaciones, en torno a su círculo más cercano, producto de lo que escucha en las redes sociales o, en el mejor de los casos, en los medios de comunicación. No tiene la posibilidad de acceder a una información directa, la mayoría de ella ya está mediatizada por las intenciones ideológicas de lo que se comparte en las redes sociales o de la línea editorial del respectivo medio de comunicación. Seamos sinceros, la mayoría de las veces se queda con frases hechas que se terminan repitiendo hasta el cansancio.
El ciudadano olvida muchas veces que la estructura política está sustentada en torno a él, que la soberanía popular debe ejercerse y que los actos electorales, como también las protestas, el activismo y las manifestaciones son espacios que la democracia moderna establece para que aquello se exprese.
Sin duda que hay una cierta lejanía entre el momento en que el ciudadano se empodera, por ejemplo, en los actos electorales y la certeza de que la decisión que ha tomado se exprese en las autoridades elegidas para ejercer el poder. En la mayoría de las democracias del mundo no existe mandato revocatorio y las promesas electorales pueden quedar sólo en ello, sin darle a los ciudadanos herramientas que permitan fiscalizar las acciones de sus autoridades. Sólo queda la posibilidad de un voto de castigo en la siguiente........
