La encarnizada sucesión de Pedro Sánchez
"Han caído los dos, cual soldados fulminados, al suelo". Radio Futura. La guerra de sucesión del simpar guaperas se ha cobrado dos víctimas antes de arrancar. Óscar Puente es el primero, ya difunto y lo sabe. Asumió su condición de finiquitado el jueves en el Senado cuando, en su larga perorata vacía y tramposa, incurrió en un argumento que él mismo se había prohibido. Se refugió en el Ventorro. Y ahí mostró su descomunal herida, un costurón que atraviesa su argumentación coriácea, sus excusas de traficante. “No me comparéis con Mazón, es ofensivo”, advirtió en una entrevista. Él mismo se condenó. Ya era un despojo. Había sobrevivido, eso sí, al primer envite del cataclismo de Adamuz, al informe de la Comisión de Investigación que señaló las chapuzas mortales en las vías, a cientos de amables entrevistas, a comparecencias inhóspitas, declaraciones sobrevenidas, explicaciones interminables... Incluso a las arremetidas de Salvador Illa, que le lanceaba desde la cama del hospital. Pero no dio más. En la sesión del Senado, que lo recibió con la derecha entonando el himno saludable de ‘dimisión, dimisión’, apenas pudo disimular su condición de pieza arrojada por el puto amo al tacho de los desperdicios.
Puente era el favorito de entre quienes se alinean en el arriesgado grupito de los delfines de Sánchez. Aplaudido por los hooligans del partido, lisonjeado por los baroncillos regionales, el todavía titular de Transportes protagonizó movimientos extraños cuando los cincos días del artificioso retiro del........
