El mercader de La Moncloa
Con la rúbrica del acuerdo sobre la financiación singular, Pedro Sánchez ha oficializado el certificado de defunción de la igualdad entre españoles. Lo ha hecho, como era previsible, con una sonrisa y la retórica vacía de quien confunde gobernar con resistir. El pacto con Oriol Junqueras no es política, ni siquiera es estrategia, es una capitulación incondicional firmada en el despacho de un notario que cobra en votos. Llamémoslo por su nombre, porque el primer deber del analista es limpiar el lenguaje de la suciedad oficial: lo que Sánchez ha validado es la demolición del Estado liberal para volver a los fueros medievales. Un privilegio fiscal otorgado no por razones de eficiencia económica, sino por la razón más miserable de la política: el miedo a perder el poder. Junqueras ha extorsionado y Sánchez ha pagado.
La Constitución buscaba cerrar siglos de querellas territoriales mediante la solidaridad, pero ¿qué es la........
