¡A hacerle el quite a la doble moral cultural!
Un meme bastante popular de redes sociales (a propósito, te invito a seguir las mías*) plantea de manera tan satírica como acertada: “Hay gente que dice ‘yo soy así’ como si fuera una virtud no evolucionar”. Y no, no lo es, jamás será una cualidad dejar de crecer, aunque la cultura y el entorno nos repitan incesantemente cosas como “para hacerlo te tiene que nacer” o “le saqué el genio a mi papá y eso no se puede cambiar”. Podemos mejorar, las habilidades sociales se pueden entrenar, se pueden trabajar, esto, aunque la doble moral cultural (DMC) nos diga que no.
Pero, ¿por qué lo llamo DMC, doble moral cultural? Porque ese mismo entorno, esa cultura que te rodea, familiares, amigos, compañeros de trabajo, cuando se trata de aprender otras habilidades, como las técnicas, científicas o profesionales si nos impulsa, nos motiva a aprender, nos da fuerza y ánimos, pero para lo humano tiene una creencia bastante riesgosa: nos tiene que venir en el paquete, y si no está ahí de nacimiento inclusive se ve mal o fingido que trates de llevarlo a tu vida. En resumen, la DMC nos dice que podemos aprender un oficio, pero no una cualidad personal, y nada más lejos de la realidad.
Por antinatural que se sienta, ¡si lo que haces beneficia a ti mismo y a los demás siempre será positivo! Debemos romper ese falso concepto de ‘esencia’ que defienden algunos como argumento de no cambio, la esencia es algo maleable y, si se trata de crecer, debe romperse.
Y si aún piensas que no se puede evolucionar, es conveniente entender que la psicología lo tiene definido de mucho tiempo atrás. Existen, según esta área del saber, dos tipos de mentalidades: estáticas y de progreso. Lo explico así en mis cursos de liderazgo en la universidad: la primera se enmarca en la frase clásica: “Yo soy así, loro viejo no aprende a hablar”, y el loro sí lo aprende, si le da la gana; y la segunda, nos la vienen tratando de enseñar desde hace mucho tiempo los grandes pensadores, como nos lo decía Eduardo Galeano:
“Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.
“Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.
Que no quede duda, el cambio es posible y no solo eso, lleva a ganar, ya lo dijo también Terencio, “la fortuna favorece a los valientes”, y atreverse al cambio es coraje, y sí, acomodarse y aceptar la cultura popular que dice que no podemos hacerlo no solo es de cobardes sino de perdedores. La investigadora Heidi Grant lo ha dejado bastante claro:
“Las personas exitosas hacen un esfuerzo adicional por mejorar en lo que no son naturalmente virtuosas”.
“Las personas exitosas hacen un esfuerzo adicional por mejorar en lo que no son naturalmente virtuosas”.
¿Por qué es tan importante transformar y romper con la creencia popular de que cambiar no es posible? Simple, no solo es adaptación, es aprendizaje, es creación, es crecer, es ver posibilidades de nuevos negocios, de arreglar problemas familiares, de ver salidas donde los demás solo encuentran aprietos.
¿Por qué acostumbrarse a vivir con lo malo?
¿Por qué acostumbrarse a vivir con lo malo?
Por eso, y por miles de razones más, te invito a analizar y cambiar, a derrotar esa doble moral cultural, porque, aunque tu alrededor te diga que no se puede, ¡tú cambia! En un tiempo verás los beneficios. Y como sé que al inicio mencioné mis redes sociales, aquí te las dejo, en ellas no encontrarás mi vino con amigos de fin de semana, pero sí muchas recomendaciones para llevarte a reflexionar, disfrutar y aprender para que tú y quienes te rodean vivan mejor:
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