El arte de encender el carbón
“Abuelita, dale, enciende los fuegos artificiales”, me comenta Anita que así dicen sus nietos cada vez que prende el carbón, ese tizón negro con el cual cocinaron muchos de nuestros ancestros debido a la pobreza existente en no pocos hogares.
En realidad, quisiera tener la ingenuidad de los niños en momentos en que ese recurso vegetal se empodera, ¡y de qué manera!, al punto de convertirse casi en esa opción obligada para cocinar los alimentos ante el impedimento de emplear la electricidad por la escasez del gas licuado y el combustible para generar el imprescindible servicio; de ahí las dieciocho horas de apagón que vivimos a diario.
Sin embargo, no lo logro. Y todavía me pregunta una de mis vecinas que si yo no tenía una hornillita por ahí tirada “por si las moscas”. Le respondí que mi mirada futurista me llevó a adquirir cuanto equipo electrodoméstico me restara menos horas con el delantal puesto frente el........
