La mejor manera de ganar la guerra
Puede asombrar a muchos de otras latitudes ver a un sencillo trabajador, rodilla en tierra, cavando su pozo de tirador, o disparando para afinar la puntería durante las jornadas de adiestramiento en la defensa, como sucede en Cuba.
Tampoco deja de extrañar descubrir a otro reservista o integrante de las brigadas de producción y defensa de cualquier entidad armando y desarmando el fusil para dominarlo mejor cuando tenga que hacerlo ante el invasor que se aventure o preparando la emboscada de contención o la mina en la que quedará atrapado quien intente pisar, en son de guerra, el pedazo de tierra que ese compatriota debe salvaguardar.
A otros pueden sorprender esas actitudes que es aquí voluntad de millones en un planeta donde el vecino imperial se cree dueño y señor del mundo cuando muchos gobiernos se doblegan, por eso no entienden que quienes se entrenan militarmente aquí no lo hacen contra su sistema tildado afuera de “represor”, sino frente a los que pretendan quitarle la dictadura del pueblo, expresión de su autoridad y principal conquista.
Lo inexplicable sería estar con los brazos cruzados y asustados ante las mayores amenazas de invasión y cambio de régimen del frenético........
