Descentralizar sin fragmentar, un desafío
Descentralizar sin fragmentar, un desafío
Los últimos años han confirmado que la crisis cubana ya no puede entenderse como un episodio coyuntural. Se trata de una crisis que atraviesa la producción, las finanzas públicas, el sistema energético, el mercado cambiario y la capacidad adquisitiva de la población.
La baja productividad acumulada durante décadas, la dependencia de importaciones, el deterioro del sistema electroenergético, la inflación, la pérdida del valor del peso cubano y el crecimiento de la economía informal conforman un escenario donde las transformaciones dejaron de ser una opción para convertirse en una necesidad.
A ello continúan sumándose las sanciones estadounidenses, que limitan el acceso del país al financiamiento, combustible y a mercados internacionales. Sin embargo, reducir la explicación de la crisis al factor externo sería insuficiente. También pesan distorsiones internas, decisiones administrativas equivocadas, incentivos económicos mal diseñados y una excesiva centralización de funciones que durante años ralentizó la capacidad de respuesta del aparato estatal.
Durante los últimos meses se han impulsado nuevas transformaciones. A la expansión del sector privado y la descentralización administrativa se añadieron modificaciones en la política bancaria y financiera: se suspendió el límite para los pagos en efectivo........
