El laberinto de Aureliano
Gustavo Petro dejó la Presidencia, pero parece que la Presidencia nunca abandonó a Gustavo Petro. Como aquel coronel condenado a perder sus guerras, continúa redactando proclamas desde su Macondo imaginario, confundiendo los fantasmas de sus derrotas con enemigos de la patria. La diferencia es que Aureliano fabricaba pescaditos de oro para sobrevivir a la soledad. Petro fabrica trinos para no enfrentarse a ella.
El antiguo mandatario ya no navega por el Magdalena hacia el ocaso de sus días de gloria. Navega por X, un río sin orillas donde cada publicación es una batalla, cada contradictor un conspirador y cada crítica la confirmación de que el universo entero se ha confabulado contra él. En sus aguas busca el reflejo de un poder que se niega a reconocer perdido.
Su última ocurrencia parece........
