Gilead con sombrero vueltiao
En la República de Gilead, la teocracia totalitaria que Margaret Atwood imaginó en “El cuento de la criada”, el horror no comenzó con un estallido repentino, sino con el aplauso entusiasta de quienes buscaban orden frente al caos. Bastó que una masa asustada cediera sus libertades a cambio de la promesa de un orden moral inquebrantable y una mano dura implacable contra los depravados de turno. La ironía de las distopías es que nunca inventan nada; solo reordenan lo que una sociedad ya está dispuesta a tolerar en nombre del patriotismo.
Guardadas las proporciones geográficas y remplazando las Biblias de Gilead por discursos cantinflescos en redes sociales, el nuevo gobierno que se está........
