Voto de confianza
A partir de mañana lunes las campañas políticas entran en el silencio ‘forzoso’ que dicta la norma electoral hasta el día domingo 8 de marzo, cuando los colombianos iremos a elegir un nuevo Congreso de la República y a votar en una de las tres consultas interpartidistas que, finalmente, se decantaron con el fin de escoger candidatos presidenciales a primera vuelta, el último domingo de mayo.
Es, valga la comparación, un premio de montaña de alta categoría que tendrá que disputar un grueso lote de ‘competidores’ que, luego de superar etapas llanas con vientos, caídas, retiros y demás, dejará en esta empinada subida a 285 integrantes del nuevo cuerpo legislativo, nada menos, mujeres y hombres que tendrán en sus manos la responsabilidad de representarnos, ejercer el control político y hacer las leyes que nos regirán a futuro.
Nuestra obligación es escoger con inteligencia cuáles de los 3.144 inscritos van a ser esos ‘gregarios’ que acompañarán, modificarán o negarán las propuestas del nuevo ejecutivo, propondrán las propias o llamarán la atención del ‘equipo’ que se alce con la victoria en las dos ‘etapas’ presidenciales que se vienen. No dude en tomarse esta semana, aprovechando la veda que obliga a las campañas a apagar el excesivo ruido que producen, para revisar los nombres de los candidatos a Senado y Cámara, su trayectoria, a quiénes dicen representar, qué proponen hacer cuando lleguen al Capitolio y, por supuesto, si hacen parte de ese seis por ciento de aspirantes que, según la Fundación Paz y Reconciliación, tienen antecedentes o pendientes judiciales.
Elegir un buen Congreso es tan o más importante que una o un presidente, porque representa el dique de contención, cuando los gobernantes no caben en su propia camisa, y sostienen a la vez, junto con las cortes, el equilibrio del poder. Una encuesta dada a conocer esta semana por la iniciativa Cuidar la democracia, que reúne a once universidades privadas del país, reveló que el noventa y dos por ciento de quienes respondieron creen que el voto hace la diferencia, reflejando la apuesta por el actual sistema electoral.
El setenta por ciento de los encuestados, a la pregunta sobre a quién le corresponde cuidar la democracia, señalaron que es tarea del Gobierno nacional, y el sesenta por ciento cree que la mayor amenaza está en la desinformación. El mejor antídoto contra el supuesto fraude que anticipa quien debiera ser su mejor animador es ejercer el derecho al sufragio, de forma masiva, dando un contundente voto de confianza al órgano electoral, a los ochocientos sesenta y dos mil jurados, a los más de seis mil testigos electorales, a los organismos de control y a las seis veedurías instaladas para curarnos de ese espanto.
