Mentira la verdad
Qué alivio. Hemos sido liberados. Atrás quedaron esos insoportables debates presidenciales en los que los candidatos pretendían exponer ideas, cifras y planes de gobierno. Noventa minutos de argumentos, preguntas incómodas e insistencias del moderador para que alguien respondiera. Por fortuna, el país maduró.
La campaña nos dejó una lección que merece ser esculpida en mármol, uno de calidad, diferente al que usó Santos en 2010. Y es que, para ser presidente de la República de Colombia, la camiseta de la Selección en pleno Mundial vale más que cualquier programa de gobierno. Tan eficaz resultó la idea que un juez, en un arrebato de nostalgia ilustrada, decidió prohibirla. Por la tontería de que........
