Lo que se resuelve el 8M
¡Por fin! Sale el último capítulo de la serie “elecciones al Congreso 2026” y empieza la recta final de las presidenciales. Es aquí donde las predicciones —unas movidas por el deseo, otras por la estadística— empiezan a cumplirse o a generar profundos guayabos electorales. Lo cierto es que ya pronto se resolverá y saldremos de esto.
Por supuesto la contienda más interesante es la de la presidencial, desde allí se define todo, somos un país donde el poder se concentra en la capital. Esta tendrá un round en el marco de las elecciones al congreso, una especie de cuartos de final para quienes quieran enfrentar el que hasta hoy es el candidato del presidente. O bueno, más bien un repechaje para una parte del progresismo, en el que se enfrentan Quintero y el buen Roy. Según la cantidad de votos que obtengan en consulta querrán rebarajar la apuesta de la Casa de Nariño y la reelección del proyecto presidencial.
En la otra orilla, la consulta de la centro derecha parece tener una favorita clara. Paloma Valencia encarna buena parte del capital político del expresidente Uribe y del Centro Democrático. Allí también se juega un pulso decisivo. Dependiendo del caudal de votos, se definirá si el tigre se vuelve gatito o si avanza a la final contra el candidato progresista, de izquierda, o donde quieran ubicar ideológicamente a Iván.
Mientras tanto, el centro político se batirá en una consulta de Claudia contra Claudia, ella se enfrenta contra sí misma, a ver quién gana, aprovechando que está de moda la superación personal. Esta consulta, que no resuelve mayor cosa, intentará recoger a Fajardo y construir la cuarta vía – no la tercera – la cuarta, más cercana a las dimensiones que a las opciones.
En Santander, además de estas disputas nacionales, se resolverá algo más concreto. El departamento elegirá sus poquísimas siete curules a la Cámara de Representantes y definirá quiénes serán las voces regionales en el Senado. En medio del centralismo colombiano, la tarea fundamental debería ser construir una verdadera bancada capaz de actuar de manera coordinada en la capital. Más allá de partidos o ideologías, lo que la región necesita es gestión, recursos y articulación efectiva entre la nación y el territorio, sin importar quien se ponga la banda presidencial.
Por fortuna, la política colombiana tiene un alivio emocional. Desde hace más de cuatro décadas las elecciones coinciden con los años de mundial de fútbol. Así, mientras algunos celebran victorias y otros cargan la inevitable electotusa, siempre queda la opción de ponerse la camiseta de la selección – que usan en las marchas – y cambiar por unas semanas la discusión electoral por la ilusión de la pelota, ese puede ser un buen consuelo.
