El agotamiento como política
Aquel trágico lunes pensé de forma ingenua que el ruido ensordecedor se detendría. Albergué la esperanza de que la magnitud de la tragedia impusiera una pausa inesperada y que el dolor colectivo silenciara, al menos por un momento, la polarización que nos consume. La máquina, sin embargo, no se detuvo. El ecosistema mediático que entre todos hemos construido convirtió la tragedia en una nueva trinchera para el debate.
El filósofo Byung-Chul Han, al que he vuelto en otras columnas, advierte que las enfermedades de nuestra época nacen de un exceso perverso de estímulos. La vida digitalizada mezclada de forma constante con el debate público se traduce en una hiperactividad........
