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Un tintico al amanecer

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11.08.2026

6 AM. Entro en vigilia. Ni modo, a levantarme, entonces me digo: si pudiera medir los niveles de adenosina en mi cerebro, los encontraría en cero. Mi cuerpo pide un café. Bajo las escaleras tratando de no hacer ruido y miro con placer las cafeteras que me esperan: la plancha francesa, la Biattelli, la de filtro, y comienzo el ritual después de escoger una de ellas. Prefiero la Biattelli, entonces abro el gabinete, tomo la libra de café cuyo empaque ya está abierto, abro el recipiente para el agua, pongo encima el filtro y le añado dos cucharadas del café molido, aspiro y disfruto el aroma, enrosco el receptáculo superior y pongo al fuego la cafetera. En cinco minutos me estoy sirviendo una deliciosa taza de la bebida cuya cafeína antagoniza con la........

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