¡Que vivan los intensos¡
En los últimos tiempos, “intenso” ha dejado de ser una simple descripción para convertirse en una etiqueta cargada de juicio. Circula en entornos laborales, empresariales, académicos y sociales como un mecanismo sutil de señalamiento hacia quien no se conforma. Se trata de la persona que pregunta cuando otros callan, verifica cuando basta con lo mínimo y persiste aun cuando lo cómodo es ceder. Su presencia disgusta porque altera la aparente calma de lo previsible y obliga a confrontar estándares bajos normalizados. Esa incomodidad, lejos de ser un exceso, abre la puerta a la pregunta ¿cuánto se está realmente dispuesto a exigir en lo que se hace?
Lejos de buscar protagonismo, ese perfil suele responder a un sentido profundo de responsabilidad. Hay........
