No siempre gana quien llega primero
Vivimos en una época obsesionada con la velocidad. Admiramos al emprendedor que triunfa antes de los treinta, al artista que alcanza la fama en su juventud y al deportista que conquista el mundo apenas comienza su carrera. Pareciera que el éxito tuviera fecha de vencimiento.
Por eso la historia de Alexander Zverev resulta tan inspiradora.
A los veinte años ya era considerado una de las mayores promesas del tenis mundial. Había ganado torneos Masters 1000, derrotaba regularmente a los mejores jugadores del planeta y muchos lo señalaban como el heredero natural de una generación irrepetible. Todo parecía indicar que los títulos de Grand Slam llegarían rápidamente.
Pero la historia tenía otros........
