¡Bien manito, aquí, en la lucha!
—“Qué más, manito, ¿cómo va todo?”
—“Bien, manito, aquí, en la lucha.”
Uno no sabe si ofrecerle un tinto o mandarle refuerzos.
En Santander, a veces basta preguntar cómo estamos para recibir un parte de guerra: “Ahí, sobreviviendo”. “Dándole duro”. “Jodidos, pero contentos”. “La cosa está peluda”. “Vamos a ver qué pasa”.
Nos sale con una naturalidad admirable. Podemos estar desayunando un caldito, con trabajo esperando, salud para atenderlo y una familia que nos quiere. Pero alguien pregunta y respondemos como si acabáramos de perder la cosecha.
Parece que estar bien exige explicación. Estar jodido, en cambio, no necesita pruebas.
Me incluyo. A veces digo........
