El síndrome de la niebla
Las ideas no son lo que nos divide. Es el humo espeso del fanatismo y del sectarismo: refugios cómodos donde se reciben aplausos colectivos y olvidamos el valor de mirar de frente al otro. Regresarán los debates de ciudad y una nueva oportunidad para dialogar, pero… ¿Y si lo que en realidad estamos haciendo es usar nuestra inteligencia como una defensa para proteger nuestros prejuicios, las ideas preconcebidas, en lugar de cuestionarlas?
“¡Qué extraño es vagar en la niebla!, en soledad piedras y sotos. No ve el árbol los otros árboles; cada uno está solo. Lleno estaba el mundo de amigos cuando aún mi cielo era hermoso. Al caer ahora la niebla, los ha borrado a todos. ¡Qué extraño es vagar en la niebla!;........
