Los caminos todavía nos unen
Para Nikos Kazantzakis, como para el poeta Augusto Pinilla, el acto de caminar y hablar a solas es indisociable de pensar y de vivir: de elevarse, de tocar la tierra, de vivirla, de amarla, de mirar los árboles, las aves y el cielo gris o azul al fondo. Caminar también por esos caminos que abrió el alemán Lengerke entre la selva, en Santander, donde soñó construir un pueblo en torno al “castillo” de Montebello, con hospital, 300 casas, parroquia y caminos.
Por esos caminos andan ahora 2.700 caminantes de todo el país, de todos los confines de este rico y diverso rincón del mundo llamado Santander, donde hay cañones y páramos, y que alguna vez fue grande, antes de la “Culebra Pico de Oro”. Esos inmensos........
