El guía
A Benito Mussolini lo llamaron en una época el bufón por su teatralidad, mezcla de farsa y voluntad de poder. Era “el Duce”, el guía, el “señor”, aunque terminó colgado en la plaza pública de Milán, boca abajo, junto con su amante, Clareta Petacci, que lo siguió hasta su propio sacrificio, muchos años después de llevar al paroxismo a la multitud que lo besaba y abrazaba. Un ídolo roto. Puso de moda el saludo romano para identificarse, como también hacen los comunistas con el puño en alto, el brazo extendido de los nazis, o el saludo militar que acá algunos tratan de imponer. Todos ávidos de poder, megalómanos.
Mussolini “era el verbo y el garrote”, en el país de........
