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Que el voto de las mujeres rompa el silencio

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08.03.2026

Hay fechas que delatan. Hoy el Pacto Histórico recorre el país pidiendo el voto de las mujeres, precisamente este 8 de marzo. La pregunta es inevitable: ¿qué ha hecho este Gobierno por nosotras? La respuesta duele.

Nunca en la historia reciente un gobierno les había dado tanto la espalda a las mujeres. Un gobierno rodeado de hombres señalados por violentarlas. Un Ministerio de Igualdad —que debería ser nuestra casa— que intentó hacerle el quite a la ley de cuotas y terminó convertido en refugio de proxenetas. Escándalo tras escándalo, la respuesta ha sido siempre la misma: silencio, minimización e impunidad.

Pero lo ocurrido esta semana revela algo aún más grave.

Timochenko confesó públicamente crímenes atroces cometidos por las FARC: reclutamiento de niñas, violaciones sistemáticas y abortos forzados. Crímenes brutales, planificados y ejecutados durante décadas contra mujeres colombianas que no tenían a nadie que las protegiera.

Ante esa confesión revisé las cuentas de Iván Cepeda Castro, de María José Pizarro, de María Fernanda Carrascal y de Susana Muhamad, entre otras. Busqué una palabra de indignación, una frase de solidaridad, un gesto mínimo hacia las víctimas: hacia las niñas violadas, hacia las mujeres explotadas. No encontré nada. Ni una sola palabra. Silencio total.

Ese silencio, además, no es nuevo.

Durante los últimos meses el régimen del ayatolá Alí Jameneí ha reprimido brutalmente las protestas en Irán. Miles de personas han muerto, entre ellas muchas mujeres que salieron a las calles a exigir algo elemental: poder decidir cómo vestirse, cómo vivir, cómo estudiar y cómo trabajar.

Mujeres valientes que se quitaron el velo obligatorio y enfrentaron la cárcel, los golpes y hasta la muerte. Mujeres que no solo luchaban por ellas, sino por el futuro de sus hijas: para que algún día puedan ser dueñas de sus propias vidas y no crecer sometidas, como ellas, a uno de los sistemas más degradantes contra la mujer.

Mientras eso ocurría, el silencio fue absoluto. El presidente Petro, las autoproclamadas feministas progres y los miembros del Pacto Histórico no dijeron una sola palabra de solidaridad con esas mujeres que arriesgaban la vida en las calles de Irán.

Y ahora, cuando intervino Estados Unidos, aparecen los comunicados y los discursos encendidos.

Entonces la pregunta es inevitable:

¿les duelen las víctimas… o les molesta quién actuó?

Porque el patrón parece repetirse: la indignación se activa cuando el agresor es el enemigo político, pero desaparece cuando el agresor es aliado, compañero o conveniente.

Eso es cinismo con perspectiva de género.

Pero hoy las mujeres colombianas tenemos una oportunidad distinta.

Hoy podemos decidir si queremos seguir con un gobierno que nos da la espalda o construir un país donde la defensa de las mujeres no dependa de la ideología ni del color político.

Un país donde las mujeres sean defendidas siempre.

Donde ninguna niña vuelva a crecer en el silencio y la impunidad.

Por eso hoy salgamos a votar.

Votemos por quienes de verdad estén dispuestos a defender a las mujeres, sin cálculos políticos ni dobles discursos.

Porque el futuro de nuestras hijas también se decide hoy.


© Vanguardia