La barbarie no es tradición
En Colombia, la infancia indígena está desprotegida.
Bajo la excusa de la cultura, la autonomía y el temor del Estado a intervenir, se han normalizado situaciones que vulneran gravemente sus derechos. Se ha instalado una idea peligrosa: que existen contextos en los que la ley no aplica por igual y que la protección de los niños puede postergarse.
Sin embargo, los derechos de la infancia no son negociables. No dependen del origen, la tradición ni la jurisdicción. Pese a ello, la realidad demuestra lo contrario. En nuestro país se permite que los niños sean expuestos al peligro, utilizados como instrumentos de presión y sometidos a prácticas que los destruyen, mientras el Estado duda, evade o, simplemente, mira hacia otro lado.
Los hechos son claros y estos son apenas algunos........
