El lobo cuidando las ovejas
Hay decisiones que retratan un país. Y hay otras que lo desfiguran. La elección de la senadora Sandra Ramírez como vicepresidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso no es solo una mala decisión: es una afrenta contra las víctimas y una burla a nuestra sociedad.
Seis congresistas votaron por ella. Cuatro pertenecen al Pacto Histórico —Alexander López, Aída Quilcué (fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda), Julio César Estrada y Jael Quiroga—. A ellos se sumó Carlos Mario Farelo, de Cambio Radical, además de su propio voto desde el partido Comunes.
El mensaje es claro: se le otorga una dignidad institucional a quien hizo parte de una estructura responsable de crímenes sistemáticos y degradantes contra la dignidad humana.
No se trata de opiniones. Se trata de hechos. Las víctimas han hablado durante años. Han entregado testimonios, han........
