Los peritos también se equivocan
Imagine que mañana lo acusen de un delito y que la prueba decisiva sea un informe científico que nadie se atreve a cuestionar. Usted insiste en su inocencia, pero frente a un sello oficial, unas fotografías aparentemente concluyentes y términos técnicos que apenas comprende, su palabra comienza a perder credibilidad.
Con frecuencia concedemos a los dictámenes forenses una credibilidad que proviene más del prestigio de quien los firma o de la institución que los respalda que de un examen riguroso de sus fundamentos. Sin embargo, la verdadera fuerza de una conclusión científica depende de que los métodos empleados sean confiables, los hallazgos verificables y las interpretaciones estén sustentadas.
Precisamente........
