Interactuar con tecnologías digitales de forma moderada puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo
Durante años las nuevas tecnologías, desde móviles a redes sociales, han sido señaladas como una posible amenaza para el cerebro. El miedo está ahí: ¿están las pantallas arruinando nuestra mente? Algunos expertos ya hablan de demencia digital.
La hipótesis parte de una preocupación: ¿qué ocurre cuando dejamos de esforzarnos mentalmente? Hoy delegamos cada vez más tareas en nuestros dispositivos móviles. Ya no memorizamos números de teléfono, apenas nos orientamos sin GPS y muchas dudas se resuelven con un clic. Según esta idea, al ceder estas funciones a la tecnología podríamos estar desentrenando el cerebro.
En las personas mayores este supuesto proceso podría favorecer el deterioro cognitivo a través de tres vías principales. La primera sería el sedentarismo mental, cuando el tiempo pasivo frente a la pantalla sustituye actividades que exigen mayor esfuerzo intelectual.
En segundo lugar, al transferir tareas como recordar información, planificar u orientarnos tiene lugar una delegación cognitiva. Que reduce el uso de funciones como la memoria y la planificación.
La tercera es la fragmentación de la atención, que viene provocada por la exposición constante a notificaciones, interrupciones y distracciones digitales. Y puede dificultar una concentración profunda y sostenida.
No todo son malas noticias en el panorama digital. Frente a esto, surge un nuevo concepto: la “reserva tecnológica”.
De la demencia digital a la reserva tecnológica
Interactuar con tecnologías digitales puede actuar como........
