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La geopolítica que se oculta tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina  2026

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05.02.2026

Los Juegos Olímpicos de este invierno no serán un evento deportivo internacional normal. Una nube de tensión geopolítica se cierne sobre las competiciones en Milán-Cortina, así como sobre la próxima Copa Mundial de Fútbol Masculino de la FIFA.

La tensión se intensificó tras el discurso del primer ministro Mark Carney en Davos, donde expuso su visión de un nuevo orden mundial para las potencias medias. Esto contrastó claramente con el discurso del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien siguió expresando su interés en adquirir Groenlandia.

Como resultado, es probable que los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 perturben de manera singular el objetivo declarado por el Comité Olímpico Internacional de que el deporte una al mundo bajo una misma bandera. En lugar de silenciar el conflicto político, los Juegos podrían amplificarlo.

La misión unificadora de los Juegos Olímpicos se sitúa en una posición incómoda, sobre todo si se tienen en cuenta debates pasados sobre la moralidad de celebrarlos en Estados represivos. Durante décadas, los críticos han argumentado que esos regímenes utilizan los Juegos para mejorar su imagen global y promover sus objetivos políticos y económicos.

Los eventos deportivos internacionales proporcionan una amplia cobertura mediática y exposición de marca. Esa atención es especialmente atractiva para quienes buscan legitimidad en la escena mundial. El acceso a una audiencia occidental brinda a estos Estados la oportunidad de “lavar su imagen” a través de una percepción cuidadosamente construida.

Los regímenes represivos han recurrido cada vez más a esta estrategia. Las investigaciones muestran que la proporción de eventos deportivos internacionales organizados por autocracias se redujo del 36 % en 1945-1988 al 15 % en 1989-2012, pero ha repuntado hasta el........

© The Conversation