Ceuta: claves para entender el laberinto de una crisis migratoria permanente
A 31 de julio de 2026, Ceuta afronta un episodio fronterizo de una magnitud sin precedentes. Las primeras estimaciones de las fuerzas de seguridad sitúan por encima de 40 000 el número de personas que habría entrado en la ciudad durante unas 24 horas. Algunas fuentes elevaron provisionalmente la cifra a 49 000, aunque todavía no existe un recuento oficial consolidado y esa estimación fue retirada de la página del Departamento de Seguridad Nacional sin explicación pública.
Hasta el momento de escribir estas líneas, al menos 41 personas han muerto ahogadas tratando de rodear a nado el espigón fronterizo.
La cifra de entradas resulta especialmente difícil de absorber en una ciudad de aproximadamente 83 600 habitantes. La capacidad de acogida de Ceuta se encontraba ya desbordada antes del último incremento de llegadas.
Tras la entrada de unas 1 500 personas en la última semana, los recursos destinados a menores no acompañados funcionaban, según el presidente de la Ciudad, al 2 400 % de su capacidad, una situación que calificó como una “emergencia humanitaria y social absoluta”.
Ceuta no afronta solo una crisis migratoria, sino una crisis multifactorial en la que confluyen desigualdades estructurales, presión diplomática, dependencia europea de Marruecos, limitada capacidad de acogida y polarización política.
Su análisis exige combinar una perspectiva internacional –centrada en la externalización fronteriza y las alianzas geopolíticas– con otra interna, atenta al impacto sobre el Estado de derecho, los servicios públicos, la convivencia y el discurso político y mediático.
Factores externos: la dimensión internacional de la crisis
La utilización de los movimientos migratorios como instrumento de presión política no constituye una mera hipótesis. La politóloga estadounidense Kelly M. Greenhill denomina “coercive engineered migration” –migración forzada y orquestada– al uso deliberado o la amenaza de flujos migratorios para obtener concesiones de otros Estados.
En Ceuta, esta dinámica debe situarse dentro de una sucesión de crisis fronterizas registrada desde 2005, y no como un episodio aislado. En mayo de 2021, más de 5 000 personas entraron en la ciudad tras la relajación de los controles marroquíes, en plena crisis diplomática provocada por la acogida hospitalaria en España de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario.
Esta capacidad de presión se ve reforzada por la externalización de la política migratoria europea, que ha desplazado parte del........
