¿Puede un estudio equivocado parecer convincente? El caso de las vacunas
En los últimos meses, ha circulado ampliamente en redes sociales, en un documental y hasta en las audiencias del Senado de Estados Unidos un análisis que asegura que los niños vacunados se enferman más que los no vacunados. La cifra que se repite es llamativa: un riesgo dos veces y medio mayor de desarrollar enfermedades crónicas.
El problema es que ese estudio nunca pasó por revisión por pares, el proceso mediante el cual otros científicos examinan un trabajo antes de considerarlo fiable. Se trataba de un borrador interno de la institución Henry Ford Health que fue rechazado por el propio centro de investigación debido a sus deficiencias metodológicas. Sin embargo, sus conclusiones se difundieron como si fuera evidencia establecida.
Junto a un grupo internacional de investigadores en vacunología, pediatría, epidemiología y salud pública, examinamos ese análisis con detalle y publicamos nuestra evaluación en la revista científica Clinical Infectious Diseases. Lo que encontramos no revela una conspiración ni un fraude, sino algo más instructivo: un claro ejemplo de cómo un estudio con fallos metodológicos serios puede parecer, a primera vista, bastante convincente.
Una historia que ya conocemos
No es la primera vez que ocurre algo así. En 1998, un estudio publicado en The Lancet vinculó falsamente la vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubéola) con el autismo. Fue retractado por la propia revista médica años después, pero el daño ya estaba hecho. La cobertura vacunal cayó en varios países y el sarampión, una enfermedad casi por completo prevenible, volvió a circular.
Un cuarto de siglo más tarde, el patrón se repite con otro........
