Marga Sánchez Romero, arqueóloga: “Hemos sublimado la guerra y blanqueado la violencia para alcanzar objetivos geopolíticos”
“Si todos los conflictos se hubieran resuelto con guerras, ya nos habríamos extinguido”, advierte Marga Sánchez Romero, catedrática de Prehistoria de la Universidad de Granada y una de las voces más lúcidas del revisionismo arqueológico actual.
Para la investigadora, la tesis de que los seres humanos somos violentos por naturaleza —la violencia inherente— no es más que una “metanarrativa”: un sesgo probélico que los medios de comunicación alimentan desde el siglo XIX y la academia contribuyó a popularizar.
“Nos exhiben la guerra como un videojuego”, afirma la experta ante los vídeos de ataques con drones que acumulan millones de visitas en internet.
Frente a la espectacularización de la masacre, Sánchez Romero reivindica el dato:“Las poblaciones pacíficas e igualitarias ganan por goleada abrumadora en la historia de la humanidad. Asumimos la idea de que la guerra es un motor de la historia, se blanquea desde quienes vencen porque se consiguen objetivos, aunque si hablamos de violencia deberíamos entender que una de las principales causas del sufrimiento humano es la lenta y silenciosa implantación de la desigualdad social, una forma de violencia estructural que hoy seguimos replicando y aceptando”.
Guerra. La historia de la humanidad la contamos de guerra en guerra. ¿De verdad no es algo innato?
Así es, los libros de historia se escriben de guerra en guerra, como si no hubiera otra cosa. Hay que empezar preguntándonos a qué llamamos guerra; ya no solo porque el uso histórico de lo que significa en cada periodo es francamente diferente, sino porque las definiciones pareciera que igualan a los grupos o naciones contrincantes. Pero, ¿se le puede llamar guerra a lo que pasa en Irán o a lo que sigue sufriendo Palestina? Hemos globalizado demasiado el término. Yo no sé si lo que ocurre en Palestina es una guerra o, más bien, una confrontación asimétrica de unos que pueden y que pretenden aniquilar a otros que, simplemente, no tienen capacidad de defenderse.
Cuando hablamos de relaciones humanas, deberíamos hablar de conflicto. El conflicto sí es inherente a nuestra especie: tú tienes unos intereses, yo tengo otros y chocamos. Ese conflicto se puede resolver de forma violenta, pacífica o a través de una violencia que no es física, sino estructural. La guerra es solo una estrategia entre otras para solventar un elemento, pero no es un rasgo innato, ni desde luego la única alternativa.
¿La mayor parte de los conflictos de la historia se han resuelto por vías ajenas a la guerra?
Sí, rotundamente. Ojo, esto no significa que sean soluciones perfectas. Resolver un conflicto de forma pacífica puede ser complejísimo: a veces funciona la diplomacia que usa el diálogo y la negociación, y otras veces simplemente alguien termina cediendo. Una parte acepta ciertas condiciones abusivas porque sabe que está en una posición de debilidad, lo cual sigue siendo violencia estructural. Pero la historia demuestra que ha habido infinidad de conflictos resueltos por la vía pacífica o con niveles de violencia física ínfimos.
¿No arrastramos guerras desde el origen de los........
