La campaña a favor de los cursos de creole en las escuelas aviva el sentimiento antihaitiano en la República Dominicana
A principios de septiembre de 2026, un legislador de la República Dominicana presentó un proyecto de ley que obligaría a todas las escuelas públicas de ese país caribeño a ofrecer cursos de creole (criollo) haitiano. La propuesta provocó una reacción pública rápida y fuerte.
Desde entonces, los medios de comunicación y los analistas dominicanos y haitianos han debatido las ventajas y los retos a los que, sin duda, se enfrentará la propuesta si llega a someterse a votación, y mucho más si se implementa. Tal como están las cosas, el nivel de oposición política y social hace que la propuesta tenga pocas posibilidades de salir adelante.
Gran parte de las críticas se han centrado en cuestiones relacionadas con la soberanía nacional dominicana, ya que Haití y la República Dominicana comparten una isla. Aunque ambas naciones han estado separadas y son independientes desde el siglo XIX, los nacionalistas dominicanos suelen destacar un período de 22 años, de 1822 a 1844, durante el cual las tropas haitianas ocuparon la República Dominicana. De hecho, el Día de la Independencia que se celebra cada 27 de febrero en la República Dominicana conmemora su independencia de Haití en 1844, no de España, su antigua potencia colonial.
Algunos grupos nacionalistas dominicanos consideran que exigir a los estudiantes que estudien el creole haitiano es un paso más hacia una “unificación” no deseada de la isla que, según ellos, se ha estado planeando desde esta ocupación.
La inmigración haitiana hacia la República Dominicana suele describirse como una invasión pacífica que no cesa. – una narrativa nacionalista que se ha perpetuado por parte de los políticos dominicanos durante más de 50 años.
El creciente número de inmigrantes haitianos en la República Dominicana —las estimaciones oscilan entre 500 000 y varios millones de personas— suele alimentar estos temores nacionalistas.
En ciertos sectores, especialmente en la agricultura y la construcción, los haitianos constituyen la abrumadora mayoría de la fuerza laboral.
A pesar de la reacción negativa, el creole es una parte indeleble de la República Dominicana y los migrantes lo han mantenido vivo en el país durante cientos de años. Sin embargo, el creole ha sido excluido sistemáticamente de los espacios públicos donde cabría esperarlo, como en la señalización o en espacios públicos, tales como los hospitales, donde........
