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Isaac Asimov, Stanley Miller y el misterio del origen de la vida

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13.05.2026

Desde la imaginación visionaria de Isaac Asimov hasta los experimentos pioneros de Stanley Miller, la ciencia lleva décadas tratando de responder una de las preguntas más profundas de la humanidad: cómo surgió la vida.

Isaac Asimov y la química prebiótica

Para quien escribe estas líneas, Isaac Asimov, además de un grandísimo escritor, ha sido una de las grandes mentes de la humanidad a la hora de imaginar mundos y, dentro de estos mundos, de plantear diferentes formas, sistemas y estructuras en las que la vida se ha podido organizar.

El “buen doctor”, como era conocido por sus amistades, no pudo más que vislumbrar los albores de un campo del conocimiento tan oscuro como intrínsecamente humano: el de la química prebiótica. Esta rama de la química –aunque su carácter tremendamente multidisciplinar hace que quizás sea más razonable hablar de “ciencia prebiótica”– se dedica al estudio, sin ambages, del origen de la vida.

Sin embargo, ¿cómo estudiar el origen de algo que, desde la ciencia, ni siquiera sabemos definir? No existe una respuesta evidente a esta pregunta y, sin embargo, parece que la estrategia más sencilla sea la que la comunidad científica trata de llevar a cabo: enunciar las propiedades que observamos en todos los sistemas que podemos considerar “vivos”.

La linde entre lo inerte y lo vivo

Tres son las características fundamentales que trazan la –en ocasiones– desdibujada frontera entre lo vivo y lo inerte, lo animado y lo inanimado, lo cambiante y lo aparentemente impasible. Un sistema “vivo” ha de poseer un metabolismo (es decir, poder obtener y utilizar energía para subsistir); disponer de un material genético (o, en otras palabras, contener en........

© The Conversation